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Galimatías

El diletante

Hexagrama 4, te busco.

Ecce Homo

-Quinto "D"
-Quinto "D" de Dedo?
- No, quinto "D" de Dios.

Haciéndonos los Boludos, como perro al que se están cogiendo.

Si ya has dado a alguien, dame también a mí; si no, empieza conmigo. D.e.S

jueves, 2 de julio de 2009

Mi Zeus, no juega dados?.... quizás ... esté a mi favor

De Narvaez es una casualidad, es la mala suerte "la mala suerte es, una dama maravillosa que en una noche fatal, encuentra al hombre equivocado" Enrique Symns.
Muchos hablan de traidores, errores táctico/estratégicos, etc, etc. Yo prefiero pensar en términos del amor, -«amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad» Leibniz - la relación amante/amado y en las ideas, que ligan en una u otra forma a la sociedad.

El que ama es incondicional, mientras dure su amor no necesita muestras de reciprocidad por parte de su amado.
"En toda relación amorosa hay, en último término, un devoto y un Dios, un esclavo y un amo."
Antonio Gala.

Todo acontecimiento se produce dentro de un contexto que delimitan las "ideas", esas ideas rigen la sociedad. Lo que se perdió durante la batalla "del campo"(de ideas) es la supremacía que tenía el conjunto de ideas que sostenían "el modelo" sobre las demás.

En la batalla del 2001 salimos a andar en bicicleta con el viento de cola nos empujaban las ideas, hasta el amor más irrealizable se nos correspondía. El viento cambió, lo tenemos de frente, ya no somos bellos, aún queda mucho camino para arribar a destino y Bóreas es implacable.

Ellos tienen el viento de cola ahora. Lo agradable de viajar viento de cola es que cualquier individuo puede estar al frente del pelotón, la resistencia es mínima. Hasta ese último orejón del tarro puede pasar al frente.

La táctica si se quiere ir viento en contra es poner el más robusto y fuerte al frente, para que luche contra el viento permitiendo continuar a los más débiles. El pelotón se convierte en una linea. Se podrá seguir avanzando, pero si el viento se hace intratable hasta el fuerte cae vencido.

Hablar de táctica cuando los vientos son huracanados tiene poco sentido.

Este viento de cambio ha embelesado a la mayoría de la sociedad con sus ideas y la arrastra, ella va a ser "el amante" de cualquier individuo que por X circunstancia se ponga al frente del pelotón, va a ser incondicional, hasta la próxima llegada del Céfiro.


miércoles, 1 de abril de 2009

Banalidad


Hoy cuando el personaje ya es "nada", todos lo lloran. Todos digitan un sin fin de elogios para "algo", que ya es "nada".
Ayer, cuando era "algo", y el elogio o la crítica hubiesen resultado efectivos, todos nos enfocábamos en la similitud o no, de un busto con un rostro.
Lógico por común, es que hoy "hablemos" con tal pasión, a favor o en contra, de algo que ya es "nada".

miércoles, 26 de noviembre de 2008

La insatisfacción eterna



Cuando era chico soñaba con tener una bicicleta. En mi mente experimentaba las sensaciones que percibiría cuando la poseyera, recreando un sin fin de situaciones en la que nos encontrábamos tres actores, dos de los cuales eran fácil para mi verlos más no el tercero. Los primeros dos claramente eran mi bicicleta y yo, el tercero, era invisible pero le daba algo de especial a la situación. Éste unía y daba sentido a los dos, sin el cual nada me hubiese impulsado a pedir una bicicleta, era ni más ni menos que la felicidad. Fuera ella de la ecuación nada me hubiese impulsado en ese camino.

Seguido al sueño venía la forma o el camino para hacerlo realidad, dada mi edad no hice otra cosa que pedirla a mis padres, ardua tarea en la que todos nos hemos visto inmersos, utilizando las más variadas estrategias para conseguir "eso" sin lo cual mi infelicidad hubiese sido infinita.

Luego de meses de insistencia, de recorrer bicicleterías, averiguar sobre marcas, etcéteras, llegó el momento tan ansiado, la bicicleta era mía y me sentía el niño más feliz. Pasadas las primeras semanas de fascinación mi atención hacia ella fue disminuyendo, ya no era tan especial, ya no me sentía tan especial junto a ella, pasaba a ser uno más de esos objetos/juguetes y mi vida volvía a la normalidad de la insatisfacción que caracteriza a todo niño pequeño, muy pequeño burgués como yo lo fui.

Como era previsible yo quería vivir por siempre bajo ese estado del alma que me provocaba el tener ese objeto/juguete de forma tal, en cuanto desapareció de mí todo efecto "bicicleta" no hice mas que cualquier otro simple mortal y me embarqué en la tarea de volver a obtener ese objeto a través del cual satisfacer mi deseo y ser un niño feliz. Así pasaron pelotas, patinetas, soldaditos, etc, etc. Y mis estados pasaron de la felicidad a la infelicidad en un continuo, del deseo de todo aquello que no poseía pero con una particularidad, todos ellos eran materiales, así la sociedad me iba preparando.

La felicidad era el objetivo último, el fin, el medio para obtenerlo eran/son los objetos. La felicidad es el arma de seducción, la sociedad se encarga de unirnos con banalidades, nos ahorra el camino en la búsqueda de la felicidad, nos vende estereotipos de felicidades que nosotros aceptamos cual cita a ciegas conociendo las consecuencias. Pero como somos seres humanos asumimos el riesgo (aunque lo ignoremos su totalidad).

Decidimos o copiamos mejor dicho el estererotipo de hombre feliz, iniciando así el camino para obtener esa casa con yacuzzi, o ese auto super moderno, o esa tv 42", si ellos se ven tan felices yo cuando lo posea me sentiré igual piensa el "hombre masa". El problema recide en que para conseguir estos "juguetes" lo que tenemos que entregar a cambio es nuestro tiempo/vida generando así una restricción. ¿ Y qué pasa cuando efectivamente obtenemos eso? corremos el riesgo de perseguir la felicidad ajena, además de ser una banalidad es ajena, de forma que una vez obtenida podríamos sentir esa misma sensación que niños, nos aburriremos de nuestra tele, yacuzzi, auto y volveremos a ser infelices, nuevamente miraremos a nuestro vecino para ver que tiene, que nosotros no. Con la diferencia que para conseguir éso que tanto deseábamos ahora invertimos quizá la mitad de nuestra vida y cuando llegamos a la cima de la montaña nos damos cuenta que no era para tanto, la satisfacción nos es tal, hasta se podría decir que la montaña no era nuestro objetivo.

Que difícil pensar por nosotros mismos. Cuanto sacrificio nos ahorraríamos, cuan mejor empleado el tiempo tendríamos. La sociedad nos mutila en varios sentidos, pero en dos fundamentales, por un lado nos dice que es lo que nos da felicidad y por otro como debemos conseguirla. Nuestra discrecionalidad para manejar lo que llamamos libertad juega en relación inversa a lo que creemos ser libres. En la medida en que sea "nuestro pensamiento" en lugar de "mí pensamiento" estamos condenados a la infelicidad, si cada uno es tan diferente de otro, que posibilidad hay que, "nuestro sueño" (la felicidad social), sea el mismo que "mí sueño" (lo que realmente me hará feliz), que posibilidad hay que la felicidad de Juan Perez manejando el auto nuevo en esa propaganda sea la misma que experimentaré yo, porqué debo empeñar 5 o 10 años de mi vida en conseguir ese auto, porqué tengo que casarme y hacer una fiesta de miles de pesos, porque tengo que plantar un árbol escribir un libro y tener un hijo, porqué, porqué, porqué.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Mi mediocridad

..."En ciertos períodos la nación se aduerme dentro del país. El organismo vegeta, el espíritu se amodorra. Los apetitos acosan a los ideales, tornándose dominadores y agresivos. No hay astros en el horizonte ni oriflamas en los campanarios. Ningún clamor de pueblo se percibe, no resuena el eco de grandes voces animadoras. Todos se apiñan en torno de los manteles oficiales para alcanzar alguna migaja de la merienda. Es el clima de la mediocridad."...

..." Cuando el ignorante se cree igualado al estudioso, el bibrón al apóstol, el boquirroto al elocuente y el burdégano al digno, la escala del mérito desaparece en una oprobiosa nivelación de villanías. Eso es la mediocracia los que nada saben creen decir lo que piensan, aunque cada uno sólo acierta en repetir dogmas o auspiciar voracidades."...

"El hombre mediocre " José Ingenieros.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Todo se derrumba


Todo cae hasta mi nivel de indignación, pesimismo y aflora así el fatídico conformismo. ¿Después de tantas pálidas será que uno se acostumbra?, no creo, después de tanta confrontación puede cambiar nuestra perspectiva de "las cosas", podría ser, o ¿es que estoy/amos tan influidos por el ambiente que nuestro estado de ánimo fluctúa al compás de lo que allá fuera sucede? y como los "muchachos" están más tranquilos nos relajamos (ya sé que no todos).
Que triste ser tan influenciable, espero que solo sea un espejismo en mi mente y vuelva a mí esa condición trágica propia del ser humano.