Et Nada

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Galimatías

El diletante

Hexagrama 4, te busco.

Ecce Homo

-Quinto "D"
-Quinto "D" de Dedo?
- No, quinto "D" de Dios.

Haciéndonos los Boludos, como perro al que se están cogiendo.

Si ya has dado a alguien, dame también a mí; si no, empieza conmigo. D.e.S

viernes, 10 de septiembre de 2010

En el comienzo todo fué nada

En el comienzo todo fué nada. No existías, para mí. Pero tu surgir hizo de esa nada el todo, para mí. Ahora creo que hay algo por ahí, que cuando lo hallo siento que soy feliz.

Pero como te pierdo con habitualidad, el todo se hace grande, para mí. Tanteo la soledad y se percibe abismal.

Hace mucho frío, por aquí. Mi cuerpo víbra, mís manos no sienten, mi nariz llora, mi pito es un maní.

Oigo que los fantásmas vienen por mí, está todo tan oscuro aquí.
Te busco, en todas direcciones pero no te hallo salida.Te busco, y pude que seas, solo la respuesta a una pregunta.
Concluir mi rompecabezas, darle un sentido a todo ésto.

La bravura de esta angustia sin fin, no debería haber sido creada para mí. Tales abísmos, sordos, grandiósos, retorcidos, divinamente negros, silenciosos , ya son familiares para mí.

Así, aprendí a hablarme a mí. Oh! compañero de infinitas tertulias, conocedor de mís más profundos secretos, amigo aún en esas situaciones en las que no exíste la palabra amigo. Aquí te tengo, dentro mío. Y aunque no sepa, si tú me dominas a mí o yo a tí. Se que siempre estarás adosado a mí. Seremos como el día y la noche, como la vida y la muerte, como la alegría y la tristeza. Sempiternamente juntos hasta el fin.

Sé que hoy no camino solo, sé que el camino está ahí. Pero me estremece pensar que no tenga fin. Y yo allí contigo en medio de un camino sin fin. Y ella sin encontrarme a mí, y nosotros, sin encontrar a ella. Una divina tragedia, para mí.

No sé qué esperanzas me hacen persistir. Ya que, si yo desistiera seguir, tú hermano mío, no podrías vivir. Pero la vida me tira las sobras por ahí. Me da vuelta la manija y me hace seguir.

Y acá estoy, otro día que se hace noche, y la luz que no alcanza para mí. Ése mísero y cobarde destello que exhibió la oscuridad expiró. Me zambullo en el mar negro. Ya aprendí a nadar, pero el agua es la peor pócima del mal .

miércoles, 18 de agosto de 2010

De putonas y nenes bien

El Templo. Un lugar oscuro, donde el mínimo fotón del luz se hace visible. El humo es asfixiante, que junto al calor hacen del ambiente un lugar difícil de tragar. Las caras, en series. Todos, vivos de puros, vivos de porros, vivos de alcohol hasta vivos lookeados.

La escena aparenta sublime. Las sirenas visten especial. Todas esas gatas putonas, buscan algo que nunca encontrarán.

Los lobos, siempre al acecho. Desplegando todo su arsenal seductor. Movimientos pélvicos, vaso siempre en mano, risas forzadas, frases de ocación, vestimenta adecuada, conversaciones en voz alta.

Me encuentro con gente. Gente que, algunos quiero ver, otros no. De todas formas saludo cordialmente a cada uno de ellos.

Estoy con dos personas, uno ya vastante ebrio, el otro, algo, pero su personalidad lo transforma en una rareza. Yo algo alcoholizado.

Trato de huir de la aglomeración. Corro hacia el toilette. Veo tres espectros, uno inhala un payaso, otro vomita salchichas y el tercero se moja las manos obsesionado en recomponer su peinado. Apoyo mi vaso sobre una tabla al momento que desvío mi vista hacia el piso convertido en un charco sucio. Desprendo mi cremallera, retiro mi miembro y me dispongo con paciencia oriental a mear el mingitorio. Cierro mis ojos, dejo que los músculos se distiendan para que comience a fluir así esa sopa amarillenta.

Empujo la puerta, que se abre violentamente, salgo despedido me choco con un pseudo-sesudo-guevarista-burgués, sigo mi camino. Me observa consternado, ante mi falta de códigos civiles.
Llego al terreno que dominamos - a pura fuerza bruta- los encuentro absortos, cada uno como perteneciente a un mundo distinto.

Una gorda simpática camina hacia nuestra dirección, balbucea unas palabras que no logro entender. Recorre el paisaje con la mirada y huye espantada. Mi amigo el raro, con su miembro en la mano, lo exhibía impúdicamente. Mientras comenzaba a manar de su meato una mezcla blanquecina.

Miro un grupo en celo, pongo mi mejor cara, vaso en mano, me muevo, tarareo los temas. Las divinas putonas me evitan. Aún no logro comprender qué es lo que sucita el rechazo.

Surgen de la humareda, dos gorilas. Mueven sus manos con frenesí. Entre llaves y candados salimos despedidos por la puerta, ante caras indignadas de nenas y nenes bien.

Igual, me voy a dormir, porque hoy casi cojo. Esa monjita, va a fluir!

viernes, 13 de agosto de 2010

Viejo puto

La reveldía juvenil, perdón, ¿pero alguien la ha visto ?. Es que se me ha escapado y hace varias décadas que no la hallo por ningún lado.
¿Dónde se manifiesta esa frase, ese cliché?, que repiten hasta el hartazgo personas maduras -con el seño fruncido- en un intento de dar seriedad a dos palabras que nula significancia tienen hoy día.

Internet ámbito por excelencia juvenil, debiera ser el caos, el lugar indómito. Cual volcán en ebullición, impredecible, destructivo. Sepultador de las viejas ideas, muerte y creación. Pero, sin embargo, ¿qué és lo que se puede apreciar?. En su propio hogar, reproduce normas y valores decrépitos. Qué situación más oportuna que el hogar de uno mísmo para vivir su vida como uno le plazca, para comer mientras se caga, para mear en un rincón, para imponer sus reglas.

El hecho más trascendente - que a mi parecer- ha generado la juventud nacional de hoy día es quizá la red de contenidos taringa, pero trágicamente se convirtió en un lugar más del status qou, con reglas y limitantes que arruinan la potencia creativa de la juventud. Las redes sociales en su conjunto no hacen más que reproducir viejos contenidos, nada realmente nuevo logra filtrarse de entre sus muros. Las nuevas tribus sociales en su corazón, todas materialista por excelencia, copias viejas de occidente.

Colonización mental a diestra y siniestra. Florecimiento del género reggae a casi 40 años luego de su punto máximo de popularidad ¿qué és ésto?. No exíste nada peligroso en consumir cultura extrajera, el problema radica en convertirnos en boludos útiles de una causa que nos pase por al lado. El rock que en su momento supo encabezar y ser punta de lanza de todo lo bueno y transformador que puede traer consigo una generación joven. Hoy reposa en el barrio de los acostados.

Facebook, Msn, Twitter, etc. Nos revelan el más claro ejemplo del adormecimiento juvenil o lo falaz de aquella frase acerca la reveldía juvenil. Cualquiera, sin mucho esfuerzo, puede comprobar la línea que siguen todos los adolecentes, la indiferencia (o miedo quizá) al antagonismo, a la confrontación, a la oposición, a todo lo que en un punto los diferencie, los corra a la vereda de enfrente. Porque no crean que usando diferentes atuendos uno manifiesta su disconformidad, no caigamos en los inútiles esteriotipos que bien supo mostrar Capusotto. Un manso boludo con rastas, un rolinga con su chalina, un metalero con sus tachas, un hippie del año 2000, un cadenoso reggaetonero, etc, no son más que lo mismo. No exísten banderas en su corazón

Internet probablemente, en un futuro, sea el medio más poderoso de dominación. Su capacidad podemos verificarla a cada instante, no es necesario ver más que un preadolencete y observar por donde pasa su vida. Caeremos así en cuenta de cómo Internet ha desplazado a la Tv como medio culturizante. Si en una época se imprimían libros, panfletos, clandestinamente hoy día - en caso de existir esa potencia transformadora- contarían con inmejorables armas para escupir todo su parecer

Tal vez Internet sea, lo que la Luna a la Tierra. Ese cuerpo que nos hace girar cada vez mas lento. Tal vez, con Internet la civilización a dado sin querer, con aquella herramienta capaz de sosegar aquellos corazones apasionados, aquellos culos inquietos, aquellos devotos de la discordancia. Y en vez de acelerarse los cambios, volvamos a aquellos tiempos quietos.

martes, 10 de agosto de 2010

Conspiranoia

Distorsión cognitiva grave o el arte - de algunos- de diseminar por entre las voces del pueblo, el desconcierto, la confunción, el caos. Conduciéndonos así, a un estado de alucinamiento que nada tendría que envidiar a cualquier ácido que circula por nuestros días.

Nos llega a través de cualquier forma comunicativa, desde la más primitiva hasta la última moda tecnológica. La raíz del mensaje aún permanece inmutable, aunque a simple vista parezca actual, es más de lo mismo. La dominación del hombre por el hombre.

Ésa sempiterna batalla, ha sido así, quizá, desde el comienzo mismo de nuestra historia. ¿Qué clase de seres superiores seremos nosotros para querer transmutarla?. A pesar de que algunos, con buen tino, podrían objetar tal interrogante con argumentos. Como simplemente echar un vistazo a nuestra civilización actual, aún así lo seguiré sosteniendo. Ésas preguntas metafísicas, siguen siendo tan atrapantes como hace dos mil años, cuando esos griegos primitivos comenzaron a raspar esa nuez cuya corteza podría resultar ciclópea.

Y no solamente atrapantes son esas incógnitas, sino que, sus respuestas -suponiendo que exístieran- son tan escurridizas que solo un puñado de Homo Sapiens han poseído esa destreza divina con la que solo por unos instantes lograron atrapar y contemplar la belleza de una verdad al desnudo .

Bajo estas consideraciones, ¿ cómo no sería posible imaginar que siempre batallamos las mismas batallas?. ¿Cómo no es posible ser un pesimista ante la vida misma?, y si, quizá ella sea una, pero no la única actitud que podríamos tomar a la hora de vivir. Entonces, ¿Cómo - a pesar de ser conciente que la batalla podría ser la misma- estimular y estimularse?, ¿Cómo ayudar a una generación joven caída en un fanático hedonismo yankee por un lado y a ese minoritario grupo "entregado" a la militancia, pero que aún conserva obstinádamente el más repugnante y hediendo buqué noventísta ?.

Porque si no logramos transmutar los valores, no habremos cambiado nada. Todo seguirá el curso similar de la historia. No habremos dejado una marca en la cara de la Ella. Y habremos cumplido con aquella máxima ingenieriana, muchos nacen, pocos viven.

martes, 3 de agosto de 2010

Angelito, me haces reir el culo

Luego de una larga ausencia volvió Angelito. Nos encontrábamos T y yo abstraídos, entre nuestra rutina gimnástica y alguna que otra conversación banal que se filtraba entre serie y serie. Cuando por la escalera, se observa descender una enorme figura masculina, con paso lento y pesado, casi irreconocible a causa de su exagerado vestir. Más allá del cruel invierno, el día no era tan frío como para llevar tanto abrigo, y menos un pasamontañas que solo permitía ver sus grandes ojos negros que parecían salirse de sus órbitas.

T y yo, sostuvimos una mirada cómplice y mientras Angelito se acercaba hacia nosotros -aún sin reconocernos- suspendimos lo que estábamos haciendo para saludarlo. Lo saludamos muy amablemente, simulando interés en cuanto a las razones de su ausencia. Contándole en un breve racconto, la situación actual en el gimnasio, poniéndolo al tanto de las novedades. Aunque en realidad nada había cambiado. Mientras Él comenzó con sus ya legendarios desvaríos. Nosotros, nos dispusimos a prestarle una simulada atención.

Angelito sintiéndose punto de gravitación arrancó sus anécdotas sin ningún prolegómeno. Las palabras se le atascaban en la boca. Sus frases sin ningún sentido, pero casi seguro en su mente sonaban a la altura del individuo más interesante del planeta. Nosotros con la mirada fija en su cara y asintiendo cada una de sus peroratas.

Con su metro ochenta de estatura, alrededor 130 kg, panza prominentísima, cara redonda a la perfección, se asemejaba mucho en su figura al entrañable personaje Shrek. En su mente se podría esconder la genialidad de un loco, o a la sumo, un mitómano muy coherente.

Fue así que nos enteramos de su estadía en Tilcara, donde vivió los últimos seis meses. Cuando dio comienzo al relato, su cara se movió de lado a lado de forma brusca, nosotros simulamos no haberlo advertido y en sus ojos pudimos ver que Él adivinó nuestra inadvertencia. Pero continuó como si nada hubiera ocurrido. El tono de su piel que es blanca, se ruborizó, cada vez más palabras se le atascaban y su frente se tornó brillante debido a la sudoración. Se encontraba en ese punto, en cual uno se siente tan ridículo, que desearia desaparecer.

T hizo una mueca y se mordió la lengua para no reir. Yo no soporté más y comencé a reir a carcajadas, como usualmente sucedía cuando Angelito quería contárnos algo. Ahí estábamos los tres T y Yo sin poder parar de reir, y Angelito poniéndose cada vez más incómodo. Situación a la que todos esperábamos que llegue para reírnos de Él. Pero ésta vez notamos algo distinto. Angelito no era el mismo. Su cara se transformó y nuestra risa paró en seco.

Nosotros también comenzamos a incomodarnos cuando su léxico se hizo incomprensible, la situación se torno casi violenta. Es así que procuré decir cualquier palabra que se me viniera a la mente para destrabar el embrollo y que la atención se dirigiese hacia a mí. Ver si así Angelito lograba tranquilizarse. Fue entonces que dije, - Qué calor que hace! Eso que estamos en pleno junio.- mi mente me había jugado una mala pasada. Al momento que salió la frase recordé que Angelito vestía ridículamente, con un pasamontañas (que ahora lo llevaba puesto como gorro de lana) a pesar de que el día estaba inusualmente agradable.

Fue como echar más leña al fuego, ya no solo estaba rojo, sus ojos irritados y su mano derecha golpeaba exagerádamente su abdomen. Estaba fuera de control. Nuevamente intentó decirnos algo, hasta que comenzó a hablar en un lenguaje que no comprendíamos. Todo su cuerpo se convulsionaba, fueron alrededor de tres minutos de un griterío ensordecedor. Luego sus ojos en blanco y se desplomó en el suelo. Corrí en busca del celular para llamar un ambulancia, en tanto T lo observaba estupefacto.

Nunca supimos que fue lo que vivió en Tilcara, pero luego nos enteramos por los médicos que en su cuerpo se hallaba tatuado el nombre de Viltipoco el más famoso de los jefes omaguacas. A partir de ese día dejó de pronunciar palabra alguna había sufrido un colapso nervioso. Al parecer Angelito habría oído el relato de vida de ese Gran Jefe, su intención, no era otra que la usual. Impresionarnos con sus historias. Que la gente le dispense un poco de cariño, al menos atención.

Nosotros éramos muy jóvenes, pero bastante boludos en ese entonces y solo lo superficial nos preocupaba. Hoy cada vez que me acerco al hospital donde se encuentra alojado y lo observo desde lejos sentado en su banco bajo el ombú, con sus grandes ojos perdidos en la nada, su boca abierta con sus dos únicos dientes, su vestir arapiento y su dejada apariencia. No puedo más que tomarme el abdomen... y ... soltar una carcajada.

martes, 20 de julio de 2010

finales que nunca llegaron a ser finales

Y volví a sentir todo aquello. Luego de tanto tiempo, creyendo que había logrado sepultar de una vez y para siempre todo ese torbellino de sentimientos que me atravezanban haciéndome enmudecer.

Sospechaba que tu presencia iba a ser en cuerpo y alma. Me veía evolucionado.Que en mi ser se había producido un cambio radical y ya nada podía intimidarme. Aunque sea una verdad en partes (como todas las verdades) que mi ser a evolucionado, no estimaba bajo ningún punto de vista tal retroceso.

Llegué puntual como es de costumbre, toqué el timbre y me recibieron los padres de Él, como no podía ser de otra forma. Es así que, los saludé afectuosamente e inicié una charla. Como siempre me gusta hacer con las personas que hace mucho tiempo no veo y profeso cariño. Les conté en un breve relato mi último año. La charla fue muy amena. Acto seguido me dirijo al quincho, donde se encontraban todos incluida Vos. No pude mas que evitarte, y ello no fue instintivo. Yo, ya lo había meditado así, era mi estrategia a seguir. Siempre había sido tan dispuesto; tan francamente amable, tanto te había prestado el oído y tan profundo era mi pesar luego de que te perdía, que había resuelto cambiar. Ser frío y distante para observar tu reacción.

Nos saludamos muy protocolarmente, como es regla general, con las clásicas y a mi sentir repugnantes preguntas y respuestas de ocasión al estilo,- Hola!, tanto tiempo !, todo bien ?, si todo bien, bla bla bla- que le caben de lleno el calificativo de palabras ociosas.
Aunque sabes, cómo siempre intentaba comenzar una charla de forma radical. Huyendo de lugares comunes con el único afán de mantener tu atención, sostener tu mirada. Tu mirada que me hace sentir que existo. Pero esta ocasión no fue así, me empapé del protocolo y lo seguí de principio a final.

Llego el momento de la cena y no puede pasar mas de dos o tres bocados. Todo mi ser estaba al servicio tuyo, aunque hacia fuera, ni el más mínimo indicio se manifestase. Es así, como volví a encerrarme en mí mismo, como me desplacé hacia la seguridad de ese rincón oscuro para dejar ahora de ser yo y convertirme en una sombra más en la mesa.

Dentro de mi estrategia estaba pautado provocar el mínimo contacto visual con Vos. Y así lo hice (aunque me arrepiente) me bastaron dos vistazos para recordar lo que eras y lo que sos. Tus cabellos dorados en bucles que caen hasta tus hombros; tus ojos miel grandes y cómplices, tu pequeña nariz y boca con sus labios finos, tu aire siempre festivo, tu avasallante seducción en fin ese todo que me moviliza no solo el instinto, sino, también el pensamiento razón por la cuál te considero tan especial.

Todo eso es lo que ví, que siempre supe que estuvo ahí. Pero también siempre supe que a pesar de todas esas noches de charlas orgiásticas, de abrazos y caricias sugestivas, de miradas de deseo, de finales que nunca llegaron a ser finales. Siempre supe que nunca lo ibas a poder dejar , que lo que habían sellado era mucho más fuerte, que lo tuyo con migo era simple curiosidad, que lo verdaderamente real te lo provocaba Él. Fué entonces que advertí el anillo en el índice de ambos y con súbito espasmo recordé que había sido Yo padrino de tu boda. Eso fue todo.

jueves, 24 de junio de 2010

Muerte cuántica

Siempre reflota de mi memoria un pensamiento ya familiar. Una tarde de sol, un cielo celeste, una temperatura ideal, en fin, mi preadolecencia.
Esa tarde, me encontraba ensimismado. Con recurrentes pensamientos enfocados en la Nada. Mientras aparentaba practicar un entretenido juego de niño, con la vista de mi madre por la ventana de la cocina haciendo no se qué.
Momento en el cual mi mente cocina la loca idea de, columpiarme sostenido por mis brazos de esa fornida rama de pino que impávida abrazaba mi casa. De modo que di un salto y me precipité sobre ella, con mis brazos en alto y mis manos dispuestas a aferrarse como garfios.
Un instante duró mi algarabía por la hazaña lograda. Todo se esfumó al oír el crujido de la rama, preludio de mis malos cálculos. En tanto que mi cuerpo se balanceaba -sin posibilidad de marcha atrás- hacia adelante. Mis manos firmes y la rama crujiendo hasta que no soportó más y cedió a la presión.
Así como director de cine me ví caer, fueron unos segundos eternos. Inmediatamente las elucubraciones de la mente, calculando cuáles serían las consecuencias de mi proeza. De manera que caía y me veía caer. Hasta creo haber oído antes, el estruendo producido por el occipital al encontrarse con la laja, que haber percibido el contacto de los mísmo.
Como en un torbellino la mente procesaba distintos finales. Temiendo en mayor medida el riesgo a "desnucarme" tan advertido por mis padres, y por ende, mi inexistencia y sus consecuencias si las hubiera. La Muerte aparentaba tener la chance más grande.
Sintiendo el frío suelo bajo mi cuerpo, corroborando todas mis partes intactas, aunque alguna de ellas naturalmente doloridas, me incorporé algo mareado. Fué cuando éste pensamiento imposible emanó de mi mente. Yo había muerto a causa de la caída, pero solamente en un Universo. En los demás aún continúo con vida.