miércoles, 18 de agosto de 2010
De putonas y nenes bien
La escena aparenta sublime. Las sirenas visten especial. Todas esas gatas putonas, buscan algo que nunca encontrarán.
Los lobos, siempre al acecho. Desplegando todo su arsenal seductor. Movimientos pélvicos, vaso siempre en mano, risas forzadas, frases de ocación, vestimenta adecuada, conversaciones en voz alta.
Me encuentro con gente. Gente que, algunos quiero ver, otros no. De todas formas saludo cordialmente a cada uno de ellos.
Estoy con dos personas, uno ya vastante ebrio, el otro, algo, pero su personalidad lo transforma en una rareza. Yo algo alcoholizado.
Trato de huir de la aglomeración. Corro hacia el toilette. Veo tres espectros, uno inhala un payaso, otro vomita salchichas y el tercero se moja las manos obsesionado en recomponer su peinado. Apoyo mi vaso sobre una tabla al momento que desvío mi vista hacia el piso convertido en un charco sucio. Desprendo mi cremallera, retiro mi miembro y me dispongo con paciencia oriental a mear el mingitorio. Cierro mis ojos, dejo que los músculos se distiendan para que comience a fluir así esa sopa amarillenta.
Empujo la puerta, que se abre violentamente, salgo despedido me choco con un pseudo-sesudo-guevarista-burgués, sigo mi camino. Me observa consternado, ante mi falta de códigos civiles.
Llego al terreno que dominamos - a pura fuerza bruta- los encuentro absortos, cada uno como perteneciente a un mundo distinto.
Una gorda simpática camina hacia nuestra dirección, balbucea unas palabras que no logro entender. Recorre el paisaje con la mirada y huye espantada. Mi amigo el raro, con su miembro en la mano, lo exhibía impúdicamente. Mientras comenzaba a manar de su meato una mezcla blanquecina.
Miro un grupo en celo, pongo mi mejor cara, vaso en mano, me muevo, tarareo los temas. Las divinas putonas me evitan. Aún no logro comprender qué es lo que sucita el rechazo.
Surgen de la humareda, dos gorilas. Mueven sus manos con frenesí. Entre llaves y candados salimos despedidos por la puerta, ante caras indignadas de nenas y nenes bien.
Igual, me voy a dormir, porque hoy casi cojo. Esa monjita, va a fluir!
viernes, 13 de agosto de 2010
Viejo puto
¿Dónde se manifiesta esa frase, ese cliché?, que repiten hasta el hartazgo personas maduras -con el seño fruncido- en un intento de dar seriedad a dos palabras que nula significancia tienen hoy día.
Internet ámbito por excelencia juvenil, debiera ser el caos, el lugar indómito. Cual volcán en ebullición, impredecible, destructivo. Sepultador de las viejas ideas, muerte y creación. Pero, sin embargo, ¿qué és lo que se puede apreciar?. En su propio hogar, reproduce normas y valores decrépitos. Qué situación más oportuna que el hogar de uno mísmo para vivir su vida como uno le plazca, para comer mientras se caga, para mear en un rincón, para imponer sus reglas.
El hecho más trascendente - que a mi parecer- ha generado la juventud nacional de hoy día es quizá la red de contenidos taringa, pero trágicamente se convirtió en un lugar más del status qou, con reglas y limitantes que arruinan la potencia creativa de la juventud. Las redes sociales en su conjunto no hacen más que reproducir viejos contenidos, nada realmente nuevo logra filtrarse de entre sus muros. Las nuevas tribus sociales en su corazón, todas materialista por excelencia, copias viejas de occidente.
Colonización mental a diestra y siniestra. Florecimiento del género reggae a casi 40 años luego de su punto máximo de popularidad ¿qué és ésto?. No exíste nada peligroso en consumir cultura extrajera, el problema radica en convertirnos en boludos útiles de una causa que nos pase por al lado. El rock que en su momento supo encabezar y ser punta de lanza de todo lo bueno y transformador que puede traer consigo una generación joven. Hoy reposa en el barrio de los acostados.
Facebook, Msn, Twitter, etc. Nos revelan el más claro ejemplo del adormecimiento juvenil o lo falaz de aquella frase acerca la reveldía juvenil. Cualquiera, sin mucho esfuerzo, puede comprobar la línea que siguen todos los adolecentes, la indiferencia (o miedo quizá) al antagonismo, a la confrontación, a la oposición, a todo lo que en un punto los diferencie, los corra a la vereda de enfrente. Porque no crean que usando diferentes atuendos uno manifiesta su disconformidad, no caigamos en los inútiles esteriotipos que bien supo mostrar Capusotto. Un manso boludo con rastas, un rolinga con su chalina, un metalero con sus tachas, un hippie del año 2000, un cadenoso reggaetonero, etc, no son más que lo mismo. No exísten banderas en su corazón
Internet probablemente, en un futuro, sea el medio más poderoso de dominación. Su capacidad podemos verificarla a cada instante, no es necesario ver más que un preadolencete y observar por donde pasa su vida. Caeremos así en cuenta de cómo Internet ha desplazado a la Tv como medio culturizante. Si en una época se imprimían libros, panfletos, clandestinamente hoy día - en caso de existir esa potencia transformadora- contarían con inmejorables armas para escupir todo su parecer
Tal vez Internet sea, lo que la Luna a la Tierra. Ese cuerpo que nos hace girar cada vez mas lento. Tal vez, con Internet la civilización a dado sin querer, con aquella herramienta capaz de sosegar aquellos corazones apasionados, aquellos culos inquietos, aquellos devotos de la discordancia. Y en vez de acelerarse los cambios, volvamos a aquellos tiempos quietos.
martes, 10 de agosto de 2010
Conspiranoia
Nos llega a través de cualquier forma comunicativa, desde la más primitiva hasta la última moda tecnológica. La raíz del mensaje aún permanece inmutable, aunque a simple vista parezca actual, es más de lo mismo. La dominación del hombre por el hombre.
Ésa sempiterna batalla, ha sido así, quizá, desde el comienzo mismo de nuestra historia. ¿Qué clase de seres superiores seremos nosotros para querer transmutarla?. A pesar de que algunos, con buen tino, podrían objetar tal interrogante con argumentos. Como simplemente echar un vistazo a nuestra civilización actual, aún así lo seguiré sosteniendo. Ésas preguntas metafísicas, siguen siendo tan atrapantes como hace dos mil años, cuando esos griegos primitivos comenzaron a raspar esa nuez cuya corteza podría resultar ciclópea.
Y no solamente atrapantes son esas incógnitas, sino que, sus respuestas -suponiendo que exístieran- son tan escurridizas que solo un puñado de Homo Sapiens han poseído esa destreza divina con la que solo por unos instantes lograron atrapar y contemplar la belleza de una verdad al desnudo .
Bajo estas consideraciones, ¿ cómo no sería posible imaginar que siempre batallamos las mismas batallas?. ¿Cómo no es posible ser un pesimista ante la vida misma?, y si, quizá ella sea una, pero no la única actitud que podríamos tomar a la hora de vivir. Entonces, ¿Cómo - a pesar de ser conciente que la batalla podría ser la misma- estimular y estimularse?, ¿Cómo ayudar a una generación joven caída en un fanático hedonismo yankee por un lado y a ese minoritario grupo "entregado" a la militancia, pero que aún conserva obstinádamente el más repugnante y hediendo buqué noventísta ?.
Porque si no logramos transmutar los valores, no habremos cambiado nada. Todo seguirá el curso similar de la historia. No habremos dejado una marca en la cara de la Ella. Y habremos cumplido con aquella máxima ingenieriana, muchos nacen, pocos viven.
martes, 3 de agosto de 2010
Angelito, me haces reir el culo
T y yo, sostuvimos una mirada cómplice y mientras Angelito se acercaba hacia nosotros -aún sin reconocernos- suspendimos lo que estábamos haciendo para saludarlo. Lo saludamos muy amablemente, simulando interés en cuanto a las razones de su ausencia. Contándole en un breve racconto, la situación actual en el gimnasio, poniéndolo al tanto de las novedades. Aunque en realidad nada había cambiado. Mientras Él comenzó con sus ya legendarios desvaríos. Nosotros, nos dispusimos a prestarle una simulada atención.
Angelito sintiéndose punto de gravitación arrancó sus anécdotas sin ningún prolegómeno. Las palabras se le atascaban en la boca. Sus frases sin ningún sentido, pero casi seguro en su mente sonaban a la altura del individuo más interesante del planeta. Nosotros con la mirada fija en su cara y asintiendo cada una de sus peroratas.
Con su metro ochenta de estatura, alrededor 130 kg, panza prominentísima, cara redonda a la perfección, se asemejaba mucho en su figura al entrañable personaje Shrek. En su mente se podría esconder la genialidad de un loco, o a la sumo, un mitómano muy coherente.
Fue así que nos enteramos de su estadía en Tilcara, donde vivió los últimos seis meses. Cuando dio comienzo al relato, su cara se movió de lado a lado de forma brusca, nosotros simulamos no haberlo advertido y en sus ojos pudimos ver que Él adivinó nuestra inadvertencia. Pero continuó como si nada hubiera ocurrido. El tono de su piel que es blanca, se ruborizó, cada vez más palabras se le atascaban y su frente se tornó brillante debido a la sudoración. Se encontraba en ese punto, en cual uno se siente tan ridículo, que desearia desaparecer.
T hizo una mueca y se mordió la lengua para no reir. Yo no soporté más y comencé a reir a carcajadas, como usualmente sucedía cuando Angelito quería contárnos algo. Ahí estábamos los tres T y Yo sin poder parar de reir, y Angelito poniéndose cada vez más incómodo. Situación a la que todos esperábamos que llegue para reírnos de Él. Pero ésta vez notamos algo distinto. Angelito no era el mismo. Su cara se transformó y nuestra risa paró en seco.
Nosotros también comenzamos a incomodarnos cuando su léxico se hizo incomprensible, la situación se torno casi violenta. Es así que procuré decir cualquier palabra que se me viniera a la mente para destrabar el embrollo y que la atención se dirigiese hacia a mí. Ver si así Angelito lograba tranquilizarse. Fue entonces que dije, - Qué calor que hace! Eso que estamos en pleno junio.- mi mente me había jugado una mala pasada. Al momento que salió la frase recordé que Angelito vestía ridículamente, con un pasamontañas (que ahora lo llevaba puesto como gorro de lana) a pesar de que el día estaba inusualmente agradable.
Fue como echar más leña al fuego, ya no solo estaba rojo, sus ojos irritados y su mano derecha golpeaba exagerádamente su abdomen. Estaba fuera de control. Nuevamente intentó decirnos algo, hasta que comenzó a hablar en un lenguaje que no comprendíamos. Todo su cuerpo se convulsionaba, fueron alrededor de tres minutos de un griterío ensordecedor. Luego sus ojos en blanco y se desplomó en el suelo. Corrí en busca del celular para llamar un ambulancia, en tanto T lo observaba estupefacto.
Nunca supimos que fue lo que vivió en Tilcara, pero luego nos enteramos por los médicos que en su cuerpo se hallaba tatuado el nombre de Viltipoco el más famoso de los jefes omaguacas. A partir de ese día dejó de pronunciar palabra alguna había sufrido un colapso nervioso. Al parecer Angelito habría oído el relato de vida de ese Gran Jefe, su intención, no era otra que la usual. Impresionarnos con sus historias. Que la gente le dispense un poco de cariño, al menos atención.
Nosotros éramos muy jóvenes, pero bastante boludos en ese entonces y solo lo superficial nos preocupaba. Hoy cada vez que me acerco al hospital donde se encuentra alojado y lo observo desde lejos sentado en su banco bajo el ombú, con sus grandes ojos perdidos en la nada, su boca abierta con sus dos únicos dientes, su vestir arapiento y su dejada apariencia. No puedo más que tomarme el abdomen... y ... soltar una carcajada.
martes, 20 de julio de 2010
finales que nunca llegaron a ser finales
Sospechaba que tu presencia iba a ser en cuerpo y alma. Me veía evolucionado.Que en mi ser se había producido un cambio radical y ya nada podía intimidarme. Aunque sea una verdad en partes (como todas las verdades) que mi ser a evolucionado, no estimaba bajo ningún punto de vista tal retroceso.
Llegué puntual como es de costumbre, toqué el timbre y me recibieron los padres de Él, como no podía ser de otra forma. Es así que, los saludé afectuosamente e inicié una charla. Como siempre me gusta hacer con las personas que hace mucho tiempo no veo y profeso cariño. Les conté en un breve relato mi último año. La charla fue muy amena. Acto seguido me dirijo al quincho, donde se encontraban todos incluida Vos. No pude mas que evitarte, y ello no fue instintivo. Yo, ya lo había meditado así, era mi estrategia a seguir. Siempre había sido tan dispuesto; tan francamente amable, tanto te había prestado el oído y tan profundo era mi pesar luego de que te perdía, que había resuelto cambiar. Ser frío y distante para observar tu reacción.
Nos saludamos muy protocolarmente, como es regla general, con las clásicas y a mi sentir repugnantes preguntas y respuestas de ocasión al estilo,- Hola!, tanto tiempo !, todo bien ?, si todo bien, bla bla bla- que le caben de lleno el calificativo de palabras ociosas.
Aunque sabes, cómo siempre intentaba comenzar una charla de forma radical. Huyendo de lugares comunes con el único afán de mantener tu atención, sostener tu mirada. Tu mirada que me hace sentir que existo. Pero esta ocasión no fue así, me empapé del protocolo y lo seguí de principio a final.
Llego el momento de la cena y no puede pasar mas de dos o tres bocados. Todo mi ser estaba al servicio tuyo, aunque hacia fuera, ni el más mínimo indicio se manifestase. Es así, como volví a encerrarme en mí mismo, como me desplacé hacia la seguridad de ese rincón oscuro para dejar ahora de ser yo y convertirme en una sombra más en la mesa.
Dentro de mi estrategia estaba pautado provocar el mínimo contacto visual con Vos. Y así lo hice (aunque me arrepiente) me bastaron dos vistazos para recordar lo que eras y lo que sos. Tus cabellos dorados en bucles que caen hasta tus hombros; tus ojos miel grandes y cómplices, tu pequeña nariz y boca con sus labios finos, tu aire siempre festivo, tu avasallante seducción en fin ese todo que me moviliza no solo el instinto, sino, también el pensamiento razón por la cuál te considero tan especial.
Todo eso es lo que ví, que siempre supe que estuvo ahí. Pero también siempre supe que a pesar de todas esas noches de charlas orgiásticas, de abrazos y caricias sugestivas, de miradas de deseo, de finales que nunca llegaron a ser finales. Siempre supe que nunca lo ibas a poder dejar , que lo que habían sellado era mucho más fuerte, que lo tuyo con migo era simple curiosidad, que lo verdaderamente real te lo provocaba Él. Fué entonces que advertí el anillo en el índice de ambos y con súbito espasmo recordé que había sido Yo padrino de tu boda. Eso fue todo.
jueves, 24 de junio de 2010
Muerte cuántica
Momento en el cual mi mente cocina la loca idea de, columpiarme sostenido por mis brazos de esa fornida rama de pino que impávida abrazaba mi casa. De modo que di un salto y me precipité sobre ella, con mis brazos en alto y mis manos dispuestas a aferrarse como garfios.
Un instante duró mi algarabía por la hazaña lograda. Todo se esfumó al oír el crujido de la rama, preludio de mis malos cálculos. En tanto que mi cuerpo se balanceaba -sin posibilidad de marcha atrás- hacia adelante. Mis manos firmes y la rama crujiendo hasta que no soportó más y cedió a la presión.
Así como director de cine me ví caer, fueron unos segundos eternos. Inmediatamente las elucubraciones de la mente, calculando cuáles serían las consecuencias de mi proeza. De manera que caía y me veía caer. Hasta creo haber oído antes, el estruendo producido por el occipital al encontrarse con la laja, que haber percibido el contacto de los mísmo.
Como en un torbellino la mente procesaba distintos finales. Temiendo en mayor medida el riesgo a "desnucarme" tan advertido por mis padres, y por ende, mi inexistencia y sus consecuencias si las hubiera. La Muerte aparentaba tener la chance más grande.
Sintiendo el frío suelo bajo mi cuerpo, corroborando todas mis partes intactas, aunque alguna de ellas naturalmente doloridas, me incorporé algo mareado. Fué cuando éste pensamiento imposible emanó de mi mente. Yo había muerto a causa de la caída, pero solamente en un Universo. En los demás aún continúo con vida.
jueves, 9 de julio de 2009
Antonio Cafiero, principios filosóficos del Justicialismo (1989)
Los principios filosóficos del Justicialismo
Hace cuarenta años el país vivía un proceso de profundas transformaciones sociales y económicas, pero también políticas y culturales. Esas transformaciones parecían detenerse solamente en el horizonte cotidiano, pero Perón sabía, intuía, como él solía decirlo, que si las transformaciones que se llevan a cabo en el seno de una sociedad no están guiadas por un conjunto de ideas-fuerza, de valores y de pensamientos que se suelen denominar ideología, pueden quedar simplemente transmitiendo una actitud meramente activista y coyuntural, pero no una transformación de fondo como la que en su momento el peronismo les propuso a los argentinos.
Perón decía que no es legítimo para el hombre político una acción escindida de la teoría. Sostenía que no se puede concebir una revolución sin ideología, que es la que le da sustento filosófico. La ideología, decía Perón, es la fuente de todas las transformaciones en la vida de la humanidad, y es absolutamente imprescindible explicitarlas cuando por lo menos se quiere saber hacia dónde uno se encamina.
Cuarenta años después, los que fuimos sus discípulos nos volvemos a encontrar para reflexionar sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser. El nuestro no es un movimiento, como algunos sostienen, meramente gregario: es un sentimiento y es también una construcción intelectual. No estamos guiados por impulsos meramente accidentales y coyunturales sino por los principios de una filosofía. Muchas veces nuestros adversarios han atribuido un supuesto oportunismo doctrinario y táctico al justicialismo. Hoy nosotros quisiéramos responderles que, probablemente, no hay partido en la Argentina -y tampoco lo haya en América Latina- que se haya esforzado más por construir una doctrina, un pensamiento ideológico. Perón, cuando le preguntaban en qué oficio se sentía más cómodo, si como militar, si como político, si como caudillo, decía: "Mi verdadero oficio es el de maestro", porque entendía que la función del político es también una función docente; el político que no sabe transmitir las ideas por las cuales lucha, no es un buen político. Por eso Perón -en el crepúsculo de su vida- nos dejó a los peronistas tres o cuatro sabios consejos: uno fue aquel que ustedes recuerdan: "Ha llegado el momento de institucionalizar la lucha por la idea". No habló de institucionalizar la lucha para cambiar tal o cual aspecto de la economía o del Estado. Dijo: "Por la idea", por la ideología.
¿Qué es ideología? Es un conjunto de valores, de ideas fuerza y creencias que en determinado momento un conjunto de hombres proponen para guiar los comportamientos políticos colectivos. Un conjunto de ideas y de intuiciones. A veces no son ideas del todo desarrolladas, son como una simiente, como una semilla que se va sembrando en el ánimo de la sociedad. Las ideologías, en general, tienen un alcance universal. Cuando hablamos de estos grandes valores, se sostiene que son valores eternos, que siempre han existido y existirán en la historia de los hombres. La idea de justicia y libertad ha acompañado históricamente el desarrollo de la humanidad. Por esto decimos que las ideologías están formadas por valores predominantemente universales. Sirven para cualquier sociedad, en cualquier tiempo. Observen que el valor de la libertad en los Estados totalitarios ha sido negado. Pero ahora comienza a surgir, como el valor de la justicia en las sociedades altamente individualistas. Se los podrá negar, pero en algún momento afloran porque están escritos en el espíritu humano.
Este concepto de la ideología, por supuesto, no es compartido. Para algunos las ideologías son peligrosas, constituyen una especie de religión secular, antesala de los totalitarismos. Para otros, la ideología es una máscara que esconde la defensa de intereses dominantes. Para Marx es la falsa conciencia de la relación de dominación entre las clases. Hay quienes hablan de la "declinación de las ideologías", lo que sería el producto de la declinación del fanatismo asociado a las creencias políticas, la conciliación de demandas políticas divergentes, la difusión del Estado de Bienestar, la organización descentralizada del poder, la unión entre economía mixta y pluralismo político, el crecimiento económico. La derecha ha aceptado el concepto del Estado de Bienestar y la izquierda la economía de mercado. Y sobre esto podríamos ponernos de acuerdo, siempre que estas afirmaciones no constituyan un ataque contra las visiones políticas generales y los ideales humanos y éticos, y se constituyan en un "fetichismo del empirismo", que debilite y vuelva irrelevante cualquier capacidad de trascender la situación de hecho, el "statu quo". parte, como dice Daniel Bell, "el fin de la ideología no es ni debe ser el fin de la utopía. Hoy más que nunca la utopía es necesaria, en el sentido de que los hombres necesitan -como siempre- de una visión de su potencialidad que les permita unir la pasión a la inteligencia".
El derrumbe del muro que dividía el oeste y el este europeos y la sorpresiva democratización de la Europa socialista, ¿es el triunfo del pragmatismo o de la ideología de la libertad? Pienso que es este último. Los pueblos no avanzan en la historia detrás de los objetos de consumo sino guiados por pasiones elevadas. En este caso la libertad y la autodeterminación de los pueblos, las etnicidades y aun los valores religiosos.
Hay pensadores modernos que niegan la posibilidad misma de que existan ideas o valores ciertos y pensamientos sobre los cuales fundan una "ideología". Esta actitud intelectual se extiende al conocimiento del mundo físico. La misma materia sería inestable. El mundo de las cosas no sería un reloj cuyo funcionamiento descubren los sabios, sino caos incomprensible. De las tesis "deterministas" se habría pasado a los cálculos de probabilidad. La visión mecanicista del universo, propia de los siglos anteriores, a fines de este siglo xx no tendría carácter científico. Aquello que parecía ordenado no es más que un caos indeterminado. No hay reloj ni relojero; el mundo es eventual, caótico e impredecible. Sólo tenemos la certidumbre de la incertidumbre.
Cuando Einstein descubrió el principio de la relatividad y demostró que la totalidad de los fenómenos físicos tienen un carácter tal que no permite la introducción del concepto de "movimiento absoluto", dio crédito a una corriente de pensamiento -muy extendida en Occidente- que sostiene que ya no existen absolutos de tiempo y espacio, del bien y del mal, y sobre lodo de valores. La relatividad, dice un autor, se confundió con el relativismo. Ello aPor otra pesar de Einstein, que reconocía la existencia de Dios, de quien dijo -en punto a su relación con la naturaleza-: "Dios no juega a los dados".
Cuando Freud comenzó a explicar que no somos realmente dueños de nuestros actos puesto que estamos movidos por compulsiones subconscientes, por nuestra libido o por el complejo de Edipo, se relativizó la culpa personal y por ende las ideas del bien y del mal, del derecho y la justicia. Cuando Marx atribuyó a los fenómenos económicos la única causa del surgimiento de las ideas y los valores, también contribuyó a minar el sentido de la responsabilidad personal y del deber hacia un código de moral objetivamente verdadero.
Para aumentar la confusión: la certidumbre de la incertidumbre cede paso ahora a la incertidumbre de la incertidumbre: el caos adviene en orden; el sabio encuentra que el caos desemboca pese a lodo en estructuras ordenadas. El orden que nace del caos resume el carácter de la ciencia moderna y eso valdría para todas las disciplinas. La economía funciona sobre este modelo: de la suma de las actividades individuales desordenadas surgen el orden social y el progreso económico. Todo está pues en discusión: también la modernidad. Superada por la llamada "posmodernidad" al lado del desarrollo científico-tecnológico el hombre ha disuelto sus valores, se enfrenta con el desencantamiento y el futuro de un mundo en el que las categorías que amparaban la existencia humana (Dios, valores, Nación, pueblo, humanidad, proletariado, clase) o están "muertas" o en vías de desaparición. En medio de este vacío conceptual que sugiere una abdicación de la inteligencia filosófica, nosotros nos reunimos para reafirmar nuestra identidad ideológica, el perfil de nuestra doctrina, los valores que pretendemos animar en la vida de los argentinos. Pero antes de hablar de lo nuestro echemos una mirada a las que podrían llamarse ideologías competitivas. A riesgo de simplificar demasiado diría que se advierten en el mundo contemporáneo tres clases de ideología: la liberal, la marxista y la que me animo a llamar humanista. Fuera de toda duda, el mundo actual, el "espíritu de la época" parece ser ganado por la ideología liberal, triunfante en el occidente desarrollado y extendida en el mundo en desarrollo. El paradigma del liberalismo, "neoliberalismo" o "neoconservadorismo" se funda en los siguientes principios (Félix G. Schuster):
1°) La realidad es la suma de elementos, individuos, acontecimientos, etc., que se relacionan unos a otros sin formar totalidades que sean "más" y diferentes que los agregados o sumas de las partes. Los colectivos sociales (Estado, pueblo, naciones, razas) son meras entelequias y sólo deben ser analizados en función de los individuos y sus acciones y relaciones.
2°) Cada hombre es un individuo propietario de sí y de sus bienes. Un sujeto económico apropiador y consumidor: el derecho de propiedad es la base de la identidad, de la vida social y el derecho humano básico. El hombre es un egoísta perfecto cuyo interés individual maximiza el interés social. Este postulado de la antropología liberal convendría analizarse respondiendo a esta pregunta: ¿el tercio de la población Argentina que está marginado de la producción y del trabajo está compuesto por egoístas imperfectos. Esta antropología se enlaza con Darwin: a partir de El origen de las especies el orden del mundo natural sería el producto de una lotería universal y eterna sin ninguna necesidad histórica. Darwin fue influenciado por Adam Smith (la multiplicidad de las iniciativas individuales aparentemente desordenadas podría conducir a una mayor riqueza de las naciones). Esta teoría de la incertidumbre, del caos previo al orden, explica "la lucha por la vida", la "supervivencia de los más aptos". De allí también se inspirará Marx, que le había pedido a Darwin su autorización para dedicarle El capital, cosa que no aceptó. Para Marx la lucha de clases y la victoria final del proletariado proceden directamente del "origen de las especies"; de allí que Darwin inspira al liberalismo, al comunismo y también a los totalitarismos de derecha. Por lo tanto, el hombre no ha sido creado como consecuencia de un proyecto sino de un accidente: las especies no obedecen a un plan concebido por Dios o el espíritu y no se encaminan hacia ningún objetivo. Más aún, lodo sería darwiniano, comprendida en ello la evolución cultural. No sólo evolucionan las especies, sino también la cultura. Los mecanismos de la selección explican la diferencia entre cultura y civilización y éstos son de naturaleza biológica, y en consecuencia insuperables. De allí al racismo hay un solo paso. Como a la afirmación de las desigualdades naturales de los hombres. esto nos conduce a otro de los principios del paradigma liberal:
3°) Los hombres son naturalmente desiguales, sólo debe haber igualdad política, ante el mercado y la ley. La mayor parte de las corrientes del pensamiento contemporáneo -el socialcristianismo, el liberalismo democrático y el socialismo- postulan la igualdad humana básica y buscan minimizar la desigualdad fáctica tanto económica cuánto social, como el desarrollo de las capacidades de cada uno. El neoliberalismo, en cambio, rechaza la igualdad humana básica. Escribe von Mises: "No hay nada que descanse sobre un fundamento más débil que la afirmación de la supuesta igualdad de lodos los que tienen forma humana". Karl Popper considera "probablemente falsa" la teoría de que "lodos los hombres nacen iguales", y respecto a la igualdad básica de la razón humana: "Me sentiría inclinado a decir que la teoría de la igualdad , intelectual innata de lodos los hombres es falsa". Para Hayek las desigualdades sociales son inevitables, puesto que expresan las diferentes capacidades de adaptación de los individuos a las leyes del mercado y las cambiantes condiciones históricas. Joseph Schumpeter escribe: "La fraseología democrática ha sido la causa de la asociación de la desigualdad con la "injusticia" que es un elemento tan importante en la estructura psíquica de los fracasados". Estas desigualdades para Hayek y Popper son necesarias para el progreso económico "pues las grandes fortunas son invertidas casi totalmente y permiten experimentar novedades".
A partir de estas consideraciones el neoliberalismo ha elaborado un discurso de la desigualdad que divide a los hombres entre la masa y la elite. La mayoría "constituye la masa" en el sentido peyorativo del término, los menos originales a independientes que podrán arrojar el peso de su número en favor de sus ideales particulares. " (Sus) principios morales a intelectuales (son los) más bajos, donde prevalecen los más primitivos y comunes" instintos y gustos". Se sostiene que la voluntad mayoritaria y la opinión pública son políticamente irresponsables. Las mayorías son primitivas, se guían por sus intereses inmediatos y carecen de la autodisciplina requerida por la acción política. Especialmente la legislativa. Su voluntad, escribe Schumpeter, es "un montón de impulsos vagos que oscilan bajo lemas dados a impresiones erróneas".
Antes de seguir con los principios liberales detengámonos en este concepto, a nuestro juicio crucial, del hombre que acciona toda la filosofía del liberalismo: la selección natural explica la evolución, pero es inútil para comprender la historia, la cultura, la sociedad. El hombre ha heredado un órgano del cual no dispone ninguna otra especie: el cerebro. No está programado y nos permite efectuar elecciones libres. El hombre escapa así de la ley de la selección natural para entrar en un nuevo orden: el de la cultura, el arte, la música, la literatura, la moral, la lucha personal, el humanismo o la fe. La cultura, a diferencia de la característica natural, se adquiere, se adapta y se transmite. Tampoco el darwinismo explica por qué las especies evolucionan siempre hacia formas de mayor complejidad. Theilard sostenía en los años '50 que se evolucionaba hacia alguna cosa: el punto Omega, el espíritu universal querido por Dios: la "no osfera". El altruismo también crea problemas al darwinismo dentro de la lógica de la evolución. Cada uno debería preferir egoístamente la transmisión de su patrimonio genético; sin embargo, existen hombres y animales que se sacrifican por el bien de sus congéneres. Otros principios liberales propuestos por sus partidarios máximos -Hayek y Popper- merecen solamente una mención, en homenaje a la brevedad de este discurso: la razón es abstracta e instrumental y no puede determinar fines; el conocimiento aumenta no por el descubrimiento de la verdad, sino en la medida en que se aprende de los errores: el conocimiento perfecto es imposible y de ahí la inutilidad de la planificación o regulación estatal; la libertad es abstracta, individual y negativa, y su ámbito es el mercado: consiste en la capacidad de entrar o no en relaciones contractuales; la sociedad es un conjunto de intercambio: es necesario que el individuo se someta a las fuerzas anónimas y en apariencia irreales de la sociedad de mercado; la historia no tiene sentido, pero es la lucha entre la sociedad cerrada o colectivista y la sociedad abierta o individualista: la crisis contemporánea es producto de la errónea y peligrosa creencia de que es posible mejorar deliberadamente a la sociedad; la justicia social es una "fata morgana". De estos principios los neoliberales extraen tres corolarios:
1°) La sociedad capitalista contemporánea es la mejor de cuantas han existido y es insuperable. Quienes intenten promover el bien común están condenados por "una mano política invisible" a favorecer intereses particulares que no se pensaron promover. La pretensión de hacer felices a los pueblos lleva a la violencia; la pretensión de llevar el cielo a la tierra produce como resultado inevitable el infierno. El justicialismo sería el intento fallido de crear un futuro y de considerar necesaria la justicia social. El capitalismo, en cambio, es insuperable porque es connatural a la sociedad. El mercado es el único ordenamiento social posible. Como el conocimiento perfecto es imposible, la planificación también lo es. Los precios del mercado, en cambio, sintetizan información dispersa cumpliendo así una función cognoscitiva indispensable, reuniendo más sabiduría que la que cualquier individuo puede alcanzar. Si los precios son libres, el mercado retribuye a cada cual según lo que él posee, de acuerdo al principio de justicia conmutativa: "do ut des".
2°) La política es coerción de la mayoría sobre la minoría, y debe ser un instrumento de protección de la libertad individual. El liberalismo vendría a ser la lucha del individuo contra el Estado. Hay que derrocar la política, que es la lucha por los despojos y control de Estado. Hay que contener el poder, y la política debe limitarse a la creación institucional para el desarrollo de la competencia económica.
3°) La democracia es sólo un método político. Desde el momento en el que la sociedad se constituye tanto lógica como históricamente antes que el Estado, y la política no es constitutiva del orden social, el papel de la democracia es simplemente instrumental: defender la propiedad y la mercantilización de las relaciones sociales. Y no puede extenderse a ámbitos inherentemente jerárquicos, como la empresa, la escuela, etc. Por eso es absurdo hablar de democracia económica o social. La democracia carece de valor, salvo como instrumento para cambiar gobiernos. La democracia no puede hacer nada, sólo los individuos pueden actuar positivamente y su gobernabilidad consiste en su reducción al mercado político. Cuando el orden social natural al que deben estar sujetas la política y la democracia está en peligro, es necesario aceptar un autoritarismo restaurador. La democracia es un método pacífico aceptable no porque la mayoría tenga razón, sino simplemente porque es el menos malo siempre y cuando esté protegido contra el socialismo. La tolerancia tiene sus límites, los que pasan por aquellas posiciones ideológicas que amenazan al liberalismo. La exclusión debe ser admitida en nombre de la tolerancia.
Pero sigamos también a algunos "extremistas" liberales para tener una idea de adónde puede conducirnos la ideología de la época. En el libro de Guy Sorman Los verdaderos pensadores del siglo xx, de donde he extraído algunos de los conceptos anteriores, se transcribe un pensamiento de Murray Rothbard, profesor de economía en Las Vegas y discípulo del economista von Mises: "El Estado es la más vasta y más formidable organización criminal de lodos los tiempos, más eficaz que cualquier mafia de la historia". Los intelectuales son ideólogos pagados por el Estado. ¿Pero por qué el Estado está generalmente considerado como legítimo y no como criminal? Allí interviene el rol de la ideología y de los ideólogos. En lodos los tiempos, el Estado ha mantenido cortesanos cuya función es la de legitimarlo. Esos ideólogos están encargados de explicar que un crimen individual es una culpa, pero que cometido en forma masiva por el Estado se convierte en algo justo. ¡Sin ideología, no hay Estado! Los políticos saben eso desde los más antiguos tiempos. El contenido de las ideologías ha podido variar, pero su objetivo es siempre idéntico: convencer a la opinión pública de que la existencia y las fechorías del Estado son necesarias y deben ser aceptadas. De ahí la importancia que tiene para el Estado el enrolar a los fabricantes de ideologías que son los intelectuales. Durante largo tiempo esos ideólogos fueron los sacerdotes. En la época moderna, éstos han sido reemplazados por el discurso de apariencia más científica de los economistas, científicos y otros universitarios. No es por azar que esos propagandistas son lodos más o menos empleados por el Estado y que es el Estado el que controla más o menos directamente lodos los medios de expresión y de comunicación. ¡Es para impedir una revolución liberal!
¿Una sociedad puede realmente funcionar sin Estado? Toda la obra de Murray Rothbard es una respuesta afirmativa y concreta. Hay que privatizar las calles, la policía, la justicia y la defensa nacional.
Para Rothbard -dice Guy Sorman- lodo compromiso con la existencia misma del Estado es una incoherencia. Es necesario rechazar la noción misma inclusive de un Estado mínimo que podría ser benevolente. El interés público es algo que no existe: lodo por naturaleza es privado y nada público. Concentra en torno de él a lodos los amantes de la libertad absoluta, partidarios de la venta libre de droga, los que por "objeciones de conciencia" se niegan a hacer el servicio militar, y marginales de toda especie. En la sociedad libertaria, cada uno, dice Rothbard, es propietario de sí mismo y vive como quiere: la droga, el juego, la prostitución son, pues, asuntos puramente personales.
¿Cuánto tardarán las ideas de Rothbard en difundirse en la Argentina?
Debería, a esta altura, describir los principios en los que se funda el paradigma marxista, la otra ideología competitiva de la época. Pero más allá de su refutación filosófica, el marxismo está sufriendo en su expresión doctrinaria clásica, el comunismo soviético, tales modificaciones y experiencias que por su cercanía impide el necesario juicio histórico y de valor. El marxismo está experimentando fuertes cambios que probablemente aparejarán una suerte de neomarxismo, todavía en gestación. De cualquier manera, se aprecia que el marxismo ha perdido la atracción a influencia de otrora. Probablemente, salvo que emerja renovado de su crisis actual, su destino sea el museo o el cementerio de las ideologías que recurrentemente han aparecido y desaparecido en la historia del hombre. El rasgo original de la ideología justicialista es el rescate y potenciación del concepto de Comunidad Organizada frente a los polos dialécticos del individualismo y el estatismo. El destino del peronismo depende hoy de la capacidad de retomar el pensamiento y la praxis política comunitaria insólitamente novedosa que fue capaz de desarrollar en los momentos más brillantes de su historia y de proyectarlos hacia el siglo xxi. Que el proyecto político dominante en el Primer Mundo sea hoy individualista no debería afectarnos más de lo que nos afectó otrora el estatismo o la moda socialista de los '70. No importa que adoptemos algunos aspectos del "discurso de época" o hasta algunas de sus recetas si nos mantenemos centrados en el pensamiento de la comunidad como sujeto de la historia y concebimos con claridad que lo esencial de nuestra acción política consiste en proyectar la comunidad como poder.
"Estamos buscando la justicia que es más preciosa que muchos trozos de oro" (Platón, La República). La justicia: "Virtud plena y excelencia en el verdadero sentido de la palabra" (Aristóteles, Etica). Perón, citando a Platón: "El bien es orden, armonía, proporción, de allí que la virtud suprema sea la justicia". "La justicia no es un término insinuador de violencia sino una persuasión general". La idea de justicia y específicamente la de "justicia social" es insoportable para los liberales, para los cuales la única justicia es la que emerge del juego espontáneo del mercado libre: la "catalaxia". La justicia social es una "fata morgana" (Hayek), algo así como una cosa despreciable. Pero desde otras fuentes de origen liberal se han efectuado importantes aportes a la problemática de la justicia. Me refiero al filósofo norteamericano John Rawls, que en su libro Teoría de la justicia no concibe a la persona como un puro individuo racional que busca exclusivamente su bienestar, sino como un ser moral que se mueve con sentido de la justicia. Su teoría de la justicia sostiene que "lodos los bienes sociales primarios -libertad a igualdad de oportunidades, renta y riquezas, así como las bases del auto respeto- deben estar distribuidos de manera igualitaria, salvo si una distribución desigual de uno del conjunto de esos bienes se realiza para ventaja de los menos favorecidos". Para justificar sus principios Rawls acude a una metáfora: si los hombres no fuéramos influenciados por circunstancias a intereses particulares acaecidos en el curso de nuestras vidas y que nos posicionan en la sociedad como ricos o pobres y un "velo de ignorancia" los ocultara, lodos nos pondríamos de acuerdo para organizar la cooperación social y el resultado sería la justicia entendida como equidad de las reglas de juego. Otro filósofo norteamericano, Robert hIozick, se ha ocupado, en Anarquía, Estado y utopía, de demostrar cómo, partiendo de una posición similar a la de Rawls, se podía arribar a una concepción de la justicia pero diametralmente opuesta. En efecto, mientras que Rawls es un defensor incontestado del Estado providencia liberal democrático que él entiende justificar como la forma política más justa y más racional, Nozick es un defensor del Estado mínimo, que se limita a defender la ley y el orden y que prohíbe toda función de redistribución. Según él, la justicia social no existe, si se entiende por ese término la justicia distributiva, y declara que una sociedad es justa en tanto que sus miembros posean aquello a que tienen derecho independientemente de las formas de repartición de la riqueza que implique. En nuestro país Mariano Grondona, en Los pensadores de la libertad, también refuta a Rawls en términos de Nozick. Como vemos, la justicia, como valor, como virtud, no es patrimonio exclusivo de los justicialistas. También sigue siendo un tema de honda presencia en la filosofía actual. La doctrina justicialista se asienta en estos cuatro pilares que a su vez se entrelazan y realimentan entre sí, en un proceso sinérgico.
1° - La eminente dignidad, igualdad y libertad de la persona humana y su destino trascendente que define el humanismo justicialista.
2° - La proposición central de la justicia como virtud personal y social que apunta a la creación de un Estado de Justicia.
3° - La Comunidad Organizada como superación de la dialéctica individualismo-estatismo.
4° - La capacidad de las ideas y de la acción voluntaria de los hombres para transformar el orden social pacífica y evolutivamente, acorde con los "signos de los tiempos".
Armados de estas verdades sólidas y permanentes hemos rechazado, a su tiempo, la filosofía del marxismo, sin ignorar